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Textos y fotografías de una realidad donde nada es lo que parece
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10 de agosto de 2017

Sin destino

Me jugué la vida cruzando el océano en una mísera embarcación, éramos 24 desconocidos que dejábamos atrás nuestras familias, nuestros enseres,  toda nuestra vida en busca de  una oportunidad. Ya en tierra, amparados por la noche,  corrimos como animales asustados entre la maleza, cada uno de nosotros  en busca de nuestro propio futuro.

De los bajos de un puente hice mi casa. Los vecinos del barrio  me rechazaban, me culpaban de robos que yo no cometía y escupían sobre mis ropas puestas al sol. Pero nada logró que me rindiera, sus insultos y agravios me hacían fuerte.  
Un día buscando entre la basura encontré un bebé. Decidí cuidarlo. Me quité la comida de mi boca para dársela a él. Cuando ya  me llamaba mamá una familia poderosa me convenció de su porvenir, «conmigo no sería nadie» me dijeron. Me deshice del dinero que me dieron, me quemaba. Sin que nadie me haya visto le he seguido todos estos años. Le he dejado mensajes sin firmar y he visto cómo los leía: «tienes que ser noble», «sé humilde», «ayuda a los demás»…

Ayer sintiéndome ya anciana me acerqué a él,  le miré a los ojos pero antes de que le pudiera hablar me tiró al suelo de un manotazo. Pensé que no me conocía sin embargo hoy he encontrado un escrito entre mis cosas que dice: «Si quieres más dinero, ya mi familia te dio suficiente».  
Ya solo me queda morir.




Texto de ©Manuela Fernández Cacao. Todos los Derechos Reservados.

Este texto se propone a Sergio Gaut Vel Hartman para la edición de un libro impreso que está preparando llamado: "Todo el mundo en un libro" compilación que como su título indica presentará minicuentos firmados por escritores de todo el mundo. Las bases  podeis encontrarlas en su Facebook. 

5 comentarios:

Genín dijo...

Que triste... :(
Besos y salud

Manuela Fernández dijo...

Si, Genin, como la vida misma. BEsis.

Sara O. Durán dijo...

Muy bien plasmado el sufrir inmenso de por vida de muchos seres humanos, en este mundo tan injusto. Es muy conmovedor.
Un abrazo.

Ricardo Tribin dijo...

Doloroso y conmovedor relato, muy querida Manuela.

Un abrazo grande!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Manuela Fernández dijo...

Sara, Ricardo, parece mentira que el mundo sea el mismo para estas personas que sufren tanto por vivir que para nosotros. BEsis ¡¡¡¡¡